Había una vez una planta...

A lo largo de la historia de la humanidad quedó demostrado el vínculo indisoluble entre hombre y naturaleza. Podemos afirmar que el desarrollo de la raza humana estuvo mediado, si no determinado, por la capacidad del hombre de comprender y controlar los medios productivos de la tierra.



El origen de la agricultura data del Neolítico (6000 - 3000 AC) cuando se dio paso de una economía basada en la caza y la pesca a un sistema productivo basado en el cultivo de granos. Esta medida tuvo un impacto en la estructura social que derivó en la organización de sociedades abandonando el comportamiento nómade que implicaban la caza y la recolección.


La relación entre hombre y naturaleza no se limitó a la alimentación ya que se recurrió también a las plantas como fuente de recreación, alivio del dolor y obtención de fibras textiles. Posiblemente la planta más popular (y controversial) a lo largo de la historia sea la planta de Cannabis Sativa.



Las evidencias ubican su origen en Taiwan, al rededor del año 10.000 AC, con elementos arqueológicos que prueban el uso de fibras obtenidas del cáñamo. Por otro lado en China al rededor del año 6000 AC se comienza a usar el aceite obtenido de las semillas como fuente nutricional, práctica adoptada por los Griegos que llevó a incorporar el uso de los restos vegetales en la elaboración de cuerdas y textiles.

Los primeros usos medicinales son registrados en textos sagrados orientales en el año 1000 AC (Atharvaveda, India) donde se hace referencia a propiedades analgésicas derivadas de la planta. Tanto en el arte como en la literatura son constantes las referencias a la planta sagrada o santa maría. Del budismo al chamanismo, pasando por la brujería o el rastafarismo, son varias las religiones que recurrieron al uso del cannabis para encontrar un equilibrio espiritual o alivianar las dolencias del ser.





Hoy en día sabemos que el abordaje terapéutico del Cannabis está vinculado a la presencia de diferentes compuestos químicos denominados cannabinoides. Estos se identifican dentro de los terpenofenoles y operan como moduladores del sistema endocannabinoide. Son más de 116 los que encontramos en la planta y se los reconoce como Fitocannabinoides por su origen vegetal.



La investigación en torno a Cannabis Sativa es reciente y en términos generales escasa. Esto se debe a la regulación que tomó forma en 1913 bajo el Poison Act y que revistió a la planta de un aura de ilegalidad y oscurantismo. En la actualidad los marcos legales, a nivel mundial, tienden a modelos de legalización. Esto permite un abordaje en la investigación con métodos rigurosos que abren puertas al desarrollo de productos controlados. Las restricciones relativas al Cannabis Sativa no están asociadas a la planta, sino a uno de sus componentes psicoactivos: el THC. Elemento determinante para clasificar la planta como Marihuana (THC>0,2%) o Cáñamo (THC < 0,2%).




Es indiscutible el impacto que tuvo el Cannabis en la historia de la humanidad, la pregunta que nos queda por formular es: ¿Qué impacto tendrá en nuestro futuro?

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